Terapia Gestalt

La Terapia Gestalt, desarrollada sobre todo a partir de la obra de Fritz Perls, es una terapia de corte humanista, que se basa en los principios de tomar conciencia de nuestro estado actual (aquí y ahora) y responsabilizarnos de él para, de este modo, poder hacernos una idea más auténtica de quién somos realmente y afrontar la Vida desde una posición más verdadera y plena.

 

Habitualmente lidiamos con conflictos que nos bloquean, nos angustian y limitan la plena expansión de nuestro impulso vital; por eso, se hace necesario restituir nuestro propio autoapoyo poniendo en juego todos nuestros recursos y, en definitiva, acometer con decisión, ternura y firmeza nuestras auténticas necesidades para disfrutar de una vida más genuina y completa.

Considero que la decisión de comenzar una terapia es un paso valiente, que implicará una serie de movimientos potentes en nuestra vida, pero también en aquellos con quienes nos relacionamos. Creo que, en última instancia, el sentido de un proceso terapéutico no es otro que el de la propia autoaceptación, y esto pasa por comprender en primera persona que nuestro estado de bienestar y felicidad no depende de lo que ocurra ahí fuera, del mundo y de los avatares de nuestras relaciones, sino de nosotros mismos. Pero debe tratarse de una comprensión no intelectual, sino una certeza que se hace carne en nuestro propio cuerpo, que experimentamos en primera persona y que nos reconcilia con nosotros mismos. Claro que para que eso ocurra previamente hay que atravesar numerosos desiertos (miedo, angustia, soledad, temor al abandono, fracasos, etc.), pero poco a poco iremos aceptando ese repertorio de distorsiones que contaminan nuestra vida e iremos actualizando nuestra propia biografía desde un lugar más sano y tierno hacia nosotros mismos.

 

Entiendo que ese arduo, pero reconfortante y estimulante trabajo, que acontece primero en el contexto terapéutico, pero al mismo tiempo fuera de él, se hace más fácil con la presencia consciente de un terapeuta que ha podido recorrer él mismo esa senda árida y solitaria. En ese sentido, asumo la responsabilidad de afrontar el fascinante ejercicio de esta profesión con humildad y un enorme respeto al ser humano que se sienta frente a mí en cada sesión.

 


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